Excel alcanza mientras tienes pocos trabajos, trabajas solo y escribes cada dato una sola vez. Deja de alcanzar cuando copias lo mismo en varios lugares o ya no confías en tus sumas. Un test de siete preguntas te dice dónde estás.
Tu contador necesita tres cosas de ti: todo completo, un orden que entienda sin llamarte y la entrega siempre el mismo día. Pídele una vez su lista y cúmplela igual cada mes.
Para que ninguna cotización se quede sin respuesta y ninguna factura sin cobrar, anota todo lo pendiente en una sola lista y revísala el mismo día cada semana. Cada línea lleva un solo paso siguiente.
Ningún comprobante se pierde si haces tres cosas: le tomas foto al instante, guardas todo en un solo lugar y revisas diez minutos por semana qué falta.
El precio de un trabajo de impresión se arma con cuatro partes: material, tu tiempo, una parte de los costos fijos y un margen. Quien apunta esas cuatro cifras sabe cuál es su precio mínimo.
Una cotización clara responde cuatro preguntas antes de que tu cliente las haga: qué recibe, cuánto cuesta, cuándo estará listo y hasta cuándo vale el precio.
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